Es importante contar la historia del terremoto una y otra vez

January 17, 2012

Luego de casi dos años del 27F, la doctora analiza la evolución mental y emocional de los niños de zonas afectadas. “Lo mejor después de una catástrofe es volver a la rutina. Fue acertado construir escuelas de inmediato”.

"Tanto los profesores como los padres deben cuidarse a sí mismos primero” -Judith Palfrey, pediatra de la Univ. de Harvard.

Judith Palfrey, pediatra y profesora de la Universidad de Harvard, volvió a la zonas afectadas por el terremoto ymaremoto, como parte del equipo de Recupera Chile.Asesora de la primera dama de Estados Unidos en el Programa Contra la Obesidad, Judith constató en terreno la evolución en la salud emocional de los niños de Dichato, Perales y Cobquecura.“Mi primera impresión, es que los niños de estas localidades que han sufrido tanto, lo están manejando muy bien. Los primeros seis meses fue muy difícil, muchos tuvieron problemas normales después de un evento de esta magnitud, como dificultades para dormir, pesadillas, orinarse en la cama, desorden en la alimentación, problemas en los estudios, etc. Pero a medida que el tiempo ha pasado, los niños se han ajustado y comportado mejor”,señaló. La pediatra aseveró que una de las cosas que la gente hizo después del terremoto y que fue muy inteligente y acertado, fue la construcción inmediata de colegios. “Lo mejor que se puede hacer después de una situación catastrófica es volver a la rutina, y eso sucedió en Perales, donde empezaron rápidamente a reconstruir la escuela”. “La ocurrencia de estos desastres naturales es un riesgo real en nuestro país, por lo que la reacción correcta de los padres ante estos hechos, debe ser clara”, afirmó Judith. “Deben estar calmados y prestarles apoyo emocional y acompañar a los niños en este proceso, pero tanto ellos como los profesores deben de cuidarse a sí mismos. Si los padres tuvieron una tragedia y están asustados, con miedo aún, primero deben preocuparse por sí mismos, apoyarse en grupos o con ayuda individual”, sostuvo.

Parte de la historia
Respecto a las repercusiones emocionales que los niños pueden tener a lo largo del tiempo, la especialista señaló que desde los dos años y medio a tres, los pequeños ya tienen conciencia y van a recordar este evento.“Para todos los que hemos vivido esto, es parte de la vida,no significa que vamos a tener problemas serios mentales. Es parte de ser chilenos, de la historia, un ruido, un olor o un lugar nos traerá a la memoria este hecho”. Judith Palfrey recalca que el estado emocional de los niños ante un terremoto y/o maremoto depende de cómo los padres reaccionen. “He estado en muchos lugares con este tipo de desastres, en Chile no hubo tantas muertes comparado con Indonesia, por ejemplo, donde murieron 20 mil personas en la playa. Allí por dos años la gente ni siquiera caminaba cerca de la orilla. Como esto no pasó aquí las personas van normalmente al mar”.

Regreso
La especialista espera volver en los próximos meses para aplicar herramientas sociales en beneficio de los afectados.Para los adultos es muy importante contar la historia una y otra vez, nomantener la experiencia dentro, está bien llorar, es una parte muy normal de la vida, no es debilidad, sostiene Palfrey. “Los niños de 6 a 12 años no expresan muchas emociones, si perdieron a su abuelo es normal no expresarlas. Después de los 12 años empiezan a demostrar las emociones, a recordar naturalmente, a hacer preguntas, aquí la actitud de los padres  es prestarles atención y ayudarlos a recordar y contar sus historias. No es buena idea que vean documentales o películas de la catástrofe, los niños no diferencian lo real de la ficción”.

Familias amorosas en localidad de Perales
En su visita a la localidad de Perales, la pediatra observó que a pesar que las personas son muy pobres, donde no tienen trabajo ni casas,las familias son amorosas. “Tienen una riqueza que otros no tienen, de dónde viene todo este amor me pregunto, pues de ser familias muy religiosas, donde los conocimientos que poseen se transmiten de padres a hijos”. “Queremos recuperar espacios donde los niños puedan moverse. Si pensamos que la salud de ellos depende de la salud de la comunidad, haces cambios en ella y éstos ayudan a la salud mental”, afirmó.

Silvana Acuña Serón