Los buenos docentes saben que no hay una generación igual a la otra por ello exploran nuevas herramientas

March 6, 2017

Un profesor creativo no se incomoda ante la incertidumbre. Tampoco teme reinventarse ni recibir retroalimentación: entiende que ambas cosas son parte esencial de su labor, plantea James Honan.

James Honan
James Honan (en el escenario), habló sobre la importancia de innovar en el Foro de Creatividad y Aprendizaje en Puelche.

 

Académico de la Universidad de Harvard desde hace 25 años, Honan se desempeña como codirector del Institute for Educational Management del establecimiento, lo que implica que parte importante de su trabajo está centrado en investigar qué cosas hacen los colegios destacados alrededor del mundo. Una característica fundamental -dice- es que en estos centros, los docentes nunca dejan de mostrarse curiosos respecto a la forma en que sus alumnos aprenden mejor.

“Se comprometen a probar nuevas formas de hacer las cosas. Siempre tratan de mejorar su práctica como educadores, ponen a sus alumnos en primer plano y están dispuestos a asumir riesgos en pos de más técnicas e ideas innovadoras”, comenta el académico.

Prioridades

Honan estuvo hace unas semanas en Chile, bajo el respaldo de la oficina regional del David Rockefeller Center for Latin American Studies de la Universidad de Harvard, para participar como uno de los expositores en el primer foro internacional de Creatividad y Aprendizaje, Puelche. Este evento fue organizado por el Teatro del Lago, el colegio Kopernikus y la Fundación Plan para el Desarrollo Sustentable (Plades) de Frutillar, ciudad donde se llevó a cabo el encuentro.

Durante su conferencia, el especialista explicó que para que los profesores se atrevan a ser más creativos, es necesario que la plana directiva se alinee con la idea.

“Parte importante de hacer a la creatividad e innovación una prioridad, pasa por asignar recursos al área, reconocer a quienes hacen cosas novedosas y estar pendientes de generar colaboraciones”, dijo en su charla. Un ejemplo sería invertir o crear alianzas con la industria tecnológica. Si en clases se está aprendiendo sobre cierta cultura extranjera, una buena idea es complementar lo que se lee en los libros con una videoconferencia: esta se puede proyectar en la sala y los alumnos pueden hablar con pares internacionales que aporten con su mirada.

SOURCE: El Mercurio